Les agradezco mucho.

Cuando llegué a Estella, busqué el Monasterio de San Benito.
Quería alojarme una noche allí.
Pregunté en la oficina de turismo y encontré el monasterio.
Llamé la puerta con tensión.
(Es que no podía hablar español.
Repitiendo la frase "¿Hay habitación libre esta noche?" mucha veces.)


Me acuerdo bien las palabras que me dijo la monja.

"Siempre está abierta la puerta a todos."

Voy a intentar como usted.
Abriré mi puerta siempre para todos.

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